La premisa del Instituto Corvilud es personalizar la educación en cada situación de salud o enfermedad. El objetivo: "el BIEN-ESTAR". Más que hablar de "pacientes", preferimos referirnos a "alumnos" que aprenden a conocerse mejor y gestionar su vida. Mejor que curar, es enseñar a no enfermar. Y si esto último acontece, disponemos de herramientas a medida para acompañarte a VIVIR tu proceso. Ulizamos Imágenes Freepik (Freepik.es)
martes, 12 de octubre de 2021
«Una mujer y dos gatos»
martes, 5 de octubre de 2021
«La vida te está esperando»
domingo, 3 de octubre de 2021
«La palma de mi mano»
Crear una conciencia global esta de la mano de todos. ¿Has oído alguna vez esa frase?
Pienso que es cierta, no podemos concebirnos si no es dentro de un todo, una comunidad, medioambiente, ecosistema, familia, planeta o universo colectivo. Nuestra participación común nos realiza como personas al tiempo que enriquece al grupo. ¡Pero también a la inversa! Si mi universo falla, me tambaleo. Si tengo cerca un ser herido, me duele. Si dañan mares u océanos, peligra el agua que bebo. Estamos representados y representamos parte del todo que somos. Desde nuestra individualidad e idiosincrasia. Es el entrelazamiento cuántico.
El ejemplo más sencillo está en la palma de mi mano. No soy experta en interpretar sus líneas, pero sé que cada una de ellas tiene un significado, un motivo, una representación. Es un mapa de mi cuerpo, de mi vida, de mi entorno. El código de mi esencia (lo que soy). Lo interior (por ejemplo, el cerebro o el corazón) reflejado en la forma, grosor u orientación de esas líneas. Una llamada a mirar y cuidar desde dentro, no anclarme en la superficie ni compararme con otros, imitar, envidiar o tratar de aparentar. Un despertar de la conciencia.
La Tierra también tiene sus líneas y su representación. Líneas, a veces, delimitando fallas, estratos terrestres y/o territorios volcánicos. Por algún motivo, parece que no hemos sabido leer esas líneas. Seguimos empeñados en embellecer falsamente superficies y alimentar el placer de nuestro ego. Sin importarnos el daño que eso puede generar en nuestras vidas: a) porque no sigue las líneas de nuestra esencia; b) porque hemos abandonado y traicionado nuestro deber con la comunidad.
La consecuencia es patente, la Tierra nos avisa. Temblores, tornados, pandemias, sismos. Ni caso. Ahora utiliza su idioma, una voz interior en forma de «lenguas de lava», un grito para volver a mirar hacia dentro, a recuperar la esencia. La naturaleza no está siendo destructiva, no es vengativa. Es sabia por ella misma y, quizá, con sus coladas de magma, quiera purificar, reconstruir y mejorar el planeta.
Me cuestiono mi papel en todo esto. Vuelvo a observar la palma de mano. Sus líneas también cambian en la medida que yo avanzo. Mirar a mi interior y recuperar, de mi «fondo de almario. Con alma (y corazón), más que cuerpo (y razón) pongo presencia y actúo en conciencia. En la superficie sólo arrastro polvo, humo y cenizas. Actuar desde un «yo responsable» en favor del colectivo. Pensar que «está en mi mano» cuidar el planeta que habito.
Así nos lo contó la canción de Uke y Lele en «Lava».
Puedes sanar al otro si actúas desde tu esencia, desde el corazón. Ayudar a la población de La Palma a resurgir (como el volcán que había quedado en el fondo del mar) puede estar de tu mano.
«La palma de mi mano»
«La Palma, de mi mano»
«Pon presencia»
«Actúa en conciencia»
martes, 28 de septiembre de 2021
«Hoja de Niggle»: páginas de un árbol en el lienzo de la vida.
«La belleza salvará al mundo;
sin belleza, el mundo no se salvará».
Me gustaría comenzar la reseña de hoy parafraseando a Dostoievsky en su obra «El idiota». Vivimos circunstancias que nos hacen cuestionarnos los cambios necesarios para salvarnos de un futuro que se asoma incierto, desconocido, a veces amenazante. Muchos autores y artistas se han valido de la belleza para lidiar con esas circunstancias. «La lucha se efectúa al amparo de lo bello», dijo el propio Dostoievsky.
Los pasos para entender la relación entre la realidad, la belleza y la esperanza quedan plasmadas de una manera genuina en la obra de J.R.R.Tolkien. No fue un mero escritor; ejerció de catedrático de universidad, poeta, filólogo y lingüista, entre otros. Y aunque su novela más conocida es «El Señor de los Anillos», hay un cuento maravilloso que refleja fielmente la idiosincrasia de este autor: «Hoja de Niggle» (Editorial Minotauro; traducción de Julio César Santoyo y José María Santamaría). Hojas que son páginas de un libro, lienzos para un cuadro o que brotan de ramas de un árbol, llenas de tinta, óleo o savia. Pasamos páginas de una historia o mudamos a medida que transcurren los meses y estaciones.
Os daré unas pautas para que podáis optimizar la lectura de este cuento.
a) ¿Fantasía o realidad? Tolkien no separa estos dos mundos. Parte de una búsqueda más profunda que hace que ambos conceptos se fusionen en el escenario de «la verdad». La verdad es como una antorcha que luce entre la niebla, sin disiparla.
b) Libertad: «la verdad nos hace libres». Cuando alcanzamos el equilibrio interno de nuestra dicotomía fantasía-realidad, entendemos nuestra esencia. Ser libre es encontrar una posición en el mundo. En este cuento, muchos se identificarán con Niggle por su proceso de búsqueda de su sitio, de su identidad, de su libertad. Hay quien afirma que Niggle es una representación o autoficción del propio J.R.R.Tolkien.
c) Belleza, libertad, verdad: una de las constantes en la obra de Tolkien es representar a todos los seres somos subcreadores. Niggle es un artista que vive atrapado en la creación de su obra (está pintando un paisaje, un árbol). Sufre porque es incapaz de verla acabada, porque no sabe medir cuánto nace del egoísmo (y debería de ayudar a su vecino) o del amor (como artista), y siempre ansía más. Ahí está la búsqueda de su sitio, de la verdad. ¿La alcanza? Aquí entra en juego la noción de que somos seres mortales.
El cuento tiene dos finales. No os desvelaré el secreto, pero sí destaco que, tras la trama de aventuras entre Niggle, con su vecino, pintando su el árbol, bajo la lluvia o montado en su bicicleta (nada de hobbits, anillos ni árboles que hablan), el protagonista encuentra su lugar. Y desde ese lugar, entiende que él es bello, así como su obra, lo que ha creado. Es parte del universo, compartido generosamente desde el amor, la verdad y la libertad.
Os animo a recorrer con Niggle nuestras etapas de fantasía-> evasión-> renovación-> consuelo. Seguro que encontráis vuestro lugar y os sentís bellos y libres.
viernes, 24 de septiembre de 2021
«El cangrejo de Troya»
«En un lugar oscuro nos encontramos;
y un poco más de conocimiento ilumina nuestro camino»
(Little Yoda)
Seguro que has oído hablar de la Guerra de Troya. Una historia, mito o leyenda recogida en «La Odisea» de Homero del que tenemos más incógnitas que certezas. ¿Existió la ciudad de Troya? ¿o fueron diez ciudades? ¿Estaba ciego Homero? ¿Construyeron los griegos un caballo, en realidad? ¿o era un barco?
No podemos adueñarnos de aquello que no conocemos. ¿Y del cáncer? ¿Qué sabemos? Proliferan y metastatizan descontroladamente libros con testimonios de autocuración, promesas y pócimas sobre remedios y otras fórmulas mágicas que, en ocasiones, lejos de ayudar, ilusionan a quien ha recibido un diagnóstico de cáncer. Una ilusión que se desvanece con el tiempo al ver sus expectativas incumplidas. La frustración y el desánimo se suman a la propia carga de la enfermedad. El peso se hace insoportable.
¿Puede un libro ayudar a alguien con cáncer (y sus allegados)...?
Como dijo el pequeño Yoda, el conocimiento ilumina nuestro camino. Aprendamos los conceptos de cómo funciona nuestro cuerpo. Así entenderemos los motivos por los que disfunciona, por qué enferma, a qué nos enfrentamos y quiénes son los troyanos del ejército albergamos bajo nuestra concha de cangrejo. Un símil muy apropiado que Iker Badiola utiliza en su libro «El cangrejo de Troya». La forma del cangrejo se parece a que adopta la estructura del tumor. Las células tumorales van a su aire. Como aisladas por el caparazón del cangrejo, caminan por el cuerpo sin respetar las señales de circulación, erráticas, desordenadas, provocando algún que otro «accidente». Y por último, sus trayectorias de desplazamiento. Es imprevisible hacia dónde va a dirigirse. No camina hacia adelante, pero tampoco claramente hacia atrás. Se ladea, avanza, retrocede... y se esconde bajo la arena.
Leer este libro es disfrutar y crecer. Descubrir (o reaprender) la biología humana, desde el embrión que empieza a dividirse hasta el desarrollo y progresión de tumores. Integra de forma ingeniosa conceptos citológicos complejos (i.e. las células de Kupffer) con otros muy populares (i.e. el cuento de «Caperucita Roja»). No se olvida de hacer un repaso histórico de los investigadores que han contribuido a nuestro estado actual de conocimiento, desde Virchow hasta Tasuku Honjo, pasando por Darwin. Las ilustraciones que acompañan al texto (Ainhoa Caporossi) aportan más luz, si cabe, en el camino del de conocimiento que el lector recorrerá para salir del «lado oscuro» .
El libro no promete curaciones ni da recetas mágicas. De hecho, expone cuestiones por resolver. Pero conocer el cáncer es conocerse. Y sólo así es posible la aceptación y la convivencia con la enfermedad. Un arma contra el dolor y el sufrimiento.
Ojalá ese conocimiento siga avanzando. Que todos los días del año sean el día internacional de la investigación en cáncer (24 de septiembre).
«Sólo encontrarás lo que tienes dentro» (Little Yoda)
Más información del libro en este enlace.
Cada ejemplar vendido contribuirá con un euro en la lucha contra el cáncer
Autor: Iker Badiola Etxaburu
Ilustraciones: Ainhoa Caporossi Esteibar
Editorial: Glyphos publicaciones
martes, 21 de septiembre de 2021
«La Deporteca»: combinando arte, deporte y valores.
«La Deporteca»
Un espacio colaborativo para la creatividad y «deporteratura» (deporte + literatura)
Como lectora empedernida, cardióloga deportiva, «reseñadora literaria» y apasionada del deporte, en este proyecto quiero unir mis grandes pasiones.
Este espacio pretende crear un «banco de reseñas» dedicadas a libros deportivos. Esto amplía las posibilidades de divulgar el deporte, a veces incluso disciplinas poco conocidas y, de paso, enganchar a gente a la lectura.
La deporteca tiene una estructura colaborativa. Es decir, se construye con las aportaciones de tod@s quienes deseen unirse. Así de sencillo:
-Enviar reseña por correo electrónico a corvilud@gmail.com
-La reseña debe incluir datos del libro: autor, editorial, título y breve texto explicativo
-El colaborador puede querer respetar su anonimato, pero si lo desea, quien redacta la reseña puede indicar nombre/apellidos y filiación (por ejemplo, puede decir que es médico y trabaja en XX hospital, o que es una atleta de un determinado club). Estos datos figurarán abiertamente sólo si el colaborador desea y expresa que así sea.
-Se pueden incluir dibujos, fotos con el libro autógrafos que haya recibido del autor, etc.
-Para autores o editoriales, se abre la posibilidad de hacernos llegar propuestas para reseñas de libros que hayan publicado y que, a través de la "Deporteca", se les pueda dar difusión.
Se publicará en una sección del blog y en redes sociales.
¿Tienes algún libro que contar?
Entrénate en la lectura. En equipo, llevaremos el deporte y la literatura a cualquier rincón.
Un mundo de cronopios, famas y esperanzas
Conservación de los recuerdos
Los famas, para conservar sus recuerdos, proceden a embalsamarlos de la siguiente forma: luego de fijado el recuerdo con pelos y señales, lo envuelven de pies a cabeza con una sábana negra y lo colocan parado contra la pared de la sala, con un cartelito que dice: «Excursión a Quilmes», o «Frank Sinatra».
Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellosandan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: «No vayas a lastimarte», y también: «Cuidado con los escalones». Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras en las de los cronopios hay gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan siempre de los cronopios, y los famas mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas están todas en su sitio.
Con capítulos como este, el libro «Historias de cronopios y de famas» nos introduce una serie de personajes que identifica como «cronopios», «famas» y «esperanzas». No es un libro de fantasía. Julio Cortázar no necesitó inventarse hadas, duendes, gnomos o brujas. Sólo fue describiendo características peculiares de lo que interpretaba en su cabeza. Así, fueron cobrando vida, cada vez con más nitidez. tres arquetipos que llegan a descifrar la cotidianidad de la sociedad con tal veracidad y realismo que puede llegar a parecer absurdo.
Sin juicios ni conclusiones. Basta su redacción ingeniosa, sarcástica, concisa y cercana para entrenar al lector en el mismo ejercicio que el autor. Pasará de imaginarse a los cronopios como seres abstractos a descifrar en cada persona de su entorno los aspectós más cronópicos, fámicos o esperáncicos. Porque no hay personas que reflejen sólo uno de ellos. Quizá, incluso, podamos evolucionar como individuos de uno a otro. El libro comienza con un «manual de instrucciones» en el que nos enseña a dar cuerda a un reloj o subir una escalera. Aspectos que destacan por su sencillez y humildad y que, a medida que se pasan páginas y bloques del libro, se traduce en una progresiva aceptación de la condición humana en lo individual y en lo colectivo. Un mensaje de unión y fraternidad que hace que salgamos de nuestro mundo de fantasía para vivir la auténtica realidad.
Y tú, ¿eres cronopio, fama o esperanza?
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